No necesitas haber jugado a las entregas anteriores ni conocer las reglas de Dungeons & Dragons para empezar Baldur's Gate 3: el juego enseña su propio reglamento basado en D&D 5th-edition sobre la marcha, y la historia no depende de nada de Baldur's Gate 1 o 2. Lo que realmente importa antes de entrar en la pantalla de personaje es más concreto y práctico: si jugar con un compañero predeterminado o crear uno propio, y hasta qué punto esa primera decisión te condiciona.
Origin, Custom o Dark Urge
Tienes tres opciones reales, no dos.
Los Origin characters son seis de tus futuros compañeros —Astarion, Gale, Karlach, Lae'zel, Shadowheart y Wyll— disponibles para jugar desde el principio en lugar de ser reclutados. Cada uno cuenta con Race, Class y Background fijos que no puedes modificar, además de una línea de misiones personal y reacciones escritas específicamente para ellos. Elegir a uno implica jugar con un personaje construido por los guionistas con una historia ya en marcha, lo que deja menos margen para moldear quién es en el fondo.
El Custom character es la opción a la que la mayoría se refiere con "crear mi propio personaje". Cada paso es libre: Race, Class, Background, Ability Scores, Appearance; nada está predeterminado. La contrapartida es que un personaje personalizado no tiene una línea de misiones propia como compañero: los compañeros Origin seguirán teniendo las suyas, y las vivirás desde fuera, como su aliado en lugar de ser quien las protagoniza.
Dark Urge se sitúa en un punto intermedio: totalmente personalizable como un Custom character —con las mismas opciones abiertas de Race, Class y Appearance—, pero construido en torno a una historia de origen única superpuesta, con cinemáticas dedicadas y diálogos que reaccionan a ella. Es lo más parecido a "tener tu propia build y contar también con una trama personal", a cambio de un hilo narrativo concreto que no tienes con un Custom character estándar.
Ninguna de las tres opciones es una trampa a nivel de mecánicas. La verdadera pregunta es qué buscas: la historia ya escrita de un compañero, una build en blanco sin trama de origen, o una build personalizada envuelta en ella.
Class: menos permanente de lo que parece
Hay doce clases disponibles —Barbarian, Bard, Cleric, Druid, Fighter, Monk, Paladin, Ranger, Rogue, Sorcerer, Warlock, Wizard— y la elección no se limita a un conjunto de habilidades de combate. La Class cambia lo que el mundo te permite hacer y decir: los Skill Checks, las opciones de diálogo y las interacciones dentro y fuera del combate varían con ella.
Dicho esto, es la única decisión de la pantalla de creación que puedes deshacer. Al principio del juego conoces a Withers, un NPC que se instala en tu camp y ofrece un respec por una tarifa fija de 100 gold, sin importar cuántas veces lo uses. Un respec te permite reconstruir desde cero Class, Subclass, Ability Scores, Skills, Spells y Feats, pero no modificará tu Race, Background, nombre, Appearance ni nada ligado a tus misiones. Si eres un Oathbreaker Paladin, tendrás que arreglar las cosas con el Oathbreaker Knight antes de que Withers acceda a tocar tu build.
En la práctica, esto significa que la Class que elijas al crear el personaje es una apuesta inicial, no una condena de por vida. Si una build no te convence tras diez horas, 100 gold y un viaje al camp lo solucionan; lo que no se recupera (tu Race o la opinión de tus compañeros sobre decisiones ya tomadas) reside en otra parte, no en la Class elegida. Sin embargo, Withers no es una función de la pantalla de creación: primero debes llegar hasta él y llevarlo al camp, por lo que las primeras horas se jugarán con lo que hayas elegido al inicio.
El level cap es 12, y conviene saberlo pronto
Baldur's Gate 3 limita a los personajes al level 12: no hay una subida en el juego avanzado hasta el 20 como permiten las reglas de mesa. Esa cifra importa al crear el personaje porque las builds multiclase consumen niveles como un presupuesto gasta dinero: cada nivel invertido en una segunda clase es un nivel que no se destina a profundizar en la primera, y con solo doce disponibles, repartir entre tres o cuatro clases deja a todas a medias. Si estás creando tu primer personaje, ceñirte a una o dos clases te llevará más lejos que dispersar los niveles entre varias.
Lo que desearías haber sabido en el minuto cero
Algunos detalles que no aparecen en la ficha de personaje pero marcan las primeras horas:
- La optimización no es el objetivo al elegir clase. La propia guía para nuevos jugadores del título es clara: elige lo que te parezca divertido de jugar, no lo que una guía diga que es más fuerte; un Barbarian o un Druid son opciones iniciales perfectamente válidas y sin complicaciones, y la opción de respec hace que equivocarse cueste gold, no reiniciar la partida.
- Race y Background se quedan para siempre, así que valóralos bien. A diferencia de la Class, tu Race y Background no forman parte de lo que Withers puede cambiar: son las dos únicas elecciones de creación realmente permanentes, por lo que merecen la reflexión que no necesita la clase.
- Una partida "perfecta" no es la meta. El juego está diseñado para reaccionar a decisiones caóticas e imperfectas; afrontar la primera partida como una oportunidad para ver qué ocurre en lugar de como un puzle que resolver a la perfección suele hacerla más disfrutable.
- Elegirás un grupo, no solo un personaje. Los compañeros Origin que no encarnes seguirán estando disponibles en el mundo para ser reclutados, por lo que una build Custom o Dark Urge también implica decidir implícitamente con quiénes de los seis viajarás... y discutirás.
Si ya tienes a Karlach en tu party y te preguntas cómo puede acabar su historia, lo explicamos por separado en nuestra guía para salvar a Karlach.